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Cómo evolucionaron los osos grizzlies hasta convertirse en osos polares

El icono del ártico, el oso polar, es un sobreviviente de una de las zonas más duras del planeta. Reinando sobre un mundo de hielo, tundra y nieve, este carnívoro parece tener un linaje que se remonta a una criatura gigantesca de las regiones heladas. Sin embargo, el antepasado más cercano del oso polar es un carnívoro terrestre que asociamos más fuertemente con nuestros bosques. Con los años, los científicos han descubierto un camino evolutivo que sugiere que los osos polares son una especie relativamente nueva, y en realidad una subespecie del Ursus arctos, más conocido como el oso pardo. La evidencia científica ha encontrado que el oso pardo, una especie que también incluye a los osos grizzly, fue un “precursor” de los osos polares, los cuales desarrollaron especializaciones para habitar el duro Ártico.

oso grizlis


Demostrando su compatibilidad genética, los osos pardos y osos polares pueden aparearse y producir descendencia viable o fértil. Es esta viabilidad reproductiva la que establece que un animal pertenece a una especie dada. En 2006, un oso pardo híbrido / oso polar, lo que algunos llaman un “pizzly”, fue descubierto en el Ártico canadiense, proporcionando a los investigadores una prueba de que los osos polares y los osos pardos pueden cruzarse, incluso en el medio silvestre. Cuando los investigadores en Alaska compararon el ADN de los osos pardos de todo el mundo, en busca de vínculos genéticos, hicieron un descubrimiento interesante sobre una población de osos pardos en particular. El análisis del ADN de una población de osos pardos que habitaba en las islas ABC de Alaska, 900 kilómetros al sur del oso polar más cercano, reveló que los osos de ABC estaban aún más relacionados genéticamente con los osos polares, que otros osos pardos.

Entonces, ¿cuando surgieron los osos polares como una subespecie separada? Los modelos genéticos muestran que la aparición de los osos polares podría haber tenido lugar tan recientemente como hace 70 000 años, o como mucho hace cerca de 1.5 millones de años atrás. Durante muchos años, un fósil encontrado en el puente de Kew en Londres fue considerado el espécimen más antiguo de los osos polares, el cual databa de aproximadamente 70 000 años atrás. Sin embargo, los científicos descubrieron después una mandíbula fosilizada en una isla del Océano Ártico, a medio camino entre Noruega y el Polo Norte, que era por lo menos de hace 100 000 años. Ellos creen que este hueso maxilar puede representar los restos del oso polar más antiguo conocido, marcando así su aparición antes de lo que se pensaba.

Basándose en el registro fósil y el análisis de ADN, los expertos han sido capaces de llegar a una idea más clara del camino evolutivo del oso polar, a lo largo de milenios. Hace unos 200 000 años, cuando los glaciares cubrían gran parte de Eurasia, el océano Ártico estaba completamente congelado. Fue durante este difícil período que los osos pardos comenzaron a vagar en busca de comida. Es probable entonces que hace aproximadamente 125 000 años una población de osos pardos en el extremo norte de su área de distribución se haya separado de sus antepasados ​​ pardos, tal vez debido a la competencia por los alimentos. Aunque la mayoría de ellos seguramente murió por las condiciones climáticas tan extremas, estos osos tenían una ventaja evolutiva para soportar el frío intenso, el color y espesor ideal de su pelaje. Así sobrevivieron y durante miles de años, esta población de osos experimentó otros cambios evolutivos, desarrollando adaptaciones incluso más especializadas para sobrevivir en el duro ambiente polar. Cuando la vida en el Norte exigió dientes mejores para desgarrar focas en lugar de comer bayas, los dientes molares del oso polar cambiaron significativamente. Les creció además un pelaje blanco para camuflarse en su entorno cubierto de nieve y les dio una ventaja para la caza. Los científicos creen que en un primer momento estos osos buscaban cadáveres de focas que aparecían en el suelo helado, pero poco a poco comenzaron a cazarlas, esperando al borde del agua hasta que las focas aparecieran para respirar. Se cree que este fue un paso importante en la evolución de una nueva subespecie de oso, el Ursus maritimus u oso polar.

Como hemos explicado, la naturaleza ejerció tal presión sobre el oso pardo que con el tiempo dio lugar a una nueva subespecie mejor adaptada, el oso polar. Ahora, una vez más, las fuerzas evolutivas siguen actuando. A medida que el Ártico se calienta, las especializaciones únicas del oso polar que una vez fueron una ventaja evolutiva, ahora lo pueden hacer desaparecer. Un clima cambiante puede nombrar un nuevo rey del Ártico, el oso pardo feroz y oportunista.